De la calle global a la calle glocal

gamonal

“La calle global es calle glocal. Y está hecha de adoquines y píxeles”. La frase forma parte del artículo De Tahrir a Gamonal: la calle global y el hacer la política, de Pablo de Soto y Bernardo Gutiérrez. En él, se utiliza la tesis de la Global Street de la socióloga la Saskia Sassen para contextualizar las revueltas que desde Egipto a Gamonal sacuden el planeta. La calle global como un espacio público “duro” donde los que no tienen poder producen “situaciones complejas” y consiguen “hacer la política”. Una calle política, construída de forma colectiva. Y una calle que cada vez es más glocal, mas transterritorial.  La conexión simbólica, en red, en tiempo real, de Estambul con Gamonal, o de las revueltas brasileñas con las turcas, serían según el texto un punto de partida para investigar la mutación de la calle global a la calle glocal.

El texto lanza más preguntas que respuestas:  ¿La conexión de Estambul con Gamonal es emocional? ¿Comparten causas, imaginario y algunos métodos? ¿O algo más? ¿Cómo llegó #Gamonal a ser viral global el día 14?¿Se puede aplicar el concepto de Global Street de Sassen a las revueltas de Hamburgo o Gamonal? ¿Hasta qué punto los riots de Londres de 2011 tienen que ver con las protestas de la periferia de Estocolmo de 2013? ¿Se conectarán las diferentes luchas locales?”. La conexión de las revueltas brasileiras con las turcas en los estudios de red es, cuanto menos sorprendente. Así como la sincronización de acciones / movimientos que establecen la desobediencia civil en los torniquetes del metro, como los catracaços brasileños, el #PosMeSalto mexicano o el #StopPujadesTransport de Barcelona.

Algo, de Estambul a Burgos, de Hamburgo a Río de Janeiro, se cocina en las ciudades rebeldes de David Harvey, en la calle global de Sassen. Algo se cocina en el sistema red de las revueltas globales, tal como se define en el estudio “Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas”, que ensambla sus luchas en los entornos urbanos. ¿La conexión glocal podría explicarse con un padrón neuronal de contagio planetario? La ilustración que abre esta entrada ( del libro Emergencia, de Steven Johson) relaciona el mapa de hamburgo con el de un cerebro. Una actualización de la comparación tal vez debería comparar el mapa del mundo con el de un cebrero colectivo, que relaciona en tiempo real la forma de las diferentes multitudes conectadas.

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